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LA TRASHUMANCIA EN MADRID
Jesús Garzón

El día 2 de marzo de 1418 se suscribió la Concordia entre los Hombres Buenos de la Mesta de los Pastores y los Procuradores del Concejo de la Villa de Madrid, para que los rebaños mesteños pasen y descansen por cuatro días en sus prados y dehesas comunales, pagando como renta del servicio y montazgo, por cada millar de ganado obejuno y cabruno y carneros, que pasaren por Madrid y por su tierra, cincuenta maravedís al millar.”

Por privilegio concedido a Madrid a principios del Siglo XV por el rey D. Juan II, padre de Isabel la Católica, se instituyó la Feria de Ganados de San Mateo, el 21 de septiembre, que durante tres días se celebraba en la calle de Alcalá, que es cañada real o “camino de cordel”. Se llamaba así porque los ganaderos, acogidos a los privilegios del Honrado Concejo de la Mesta, defendían sus derechos de paso con una copia de la Ley en la mano y con un cordel, que llevaba en sus puntas dos sellos de plomo, troquelados por el fiel contraste de pesos y medidas. El mayoral avanzaba delante del rebaño y en los lugares donde veía que habían dejado menor anchura de la pertinente, medía con el cordel “la canal” o ancho de la calle, presentando ante la autoridad la denuncia correspondiente. Y alrededor del mercado los naturales medios de expansión y regocijo, los puestos de refrescos, vinos y aguardientes, alguna barraca, alguna rifa y la concurrencia de fulanitas al olor del dinero logrado por los tratantes en sus ventas de ganado, según cuenta D. José Mª de Mena en sus Leyendas y Misterios de Madrid.

Hasta mediados del siglo XX era habitual ver pasar por la calle de Alcalá en primavera y otoño los rebaños de ovejas merinas con sus pastores, que regresaban o se dirigían hacia Extremadura:

Ya se van los pastores a la Extremadura,
ya queda la sierra triste y oscura.

Estas y otras muchas canciones resonaban en las calles de toda España al paso de los pastores, pues la trashumancia ha unido desde tiempo inmemorial todas las regiones de nuestra Península. Ninguna actividad ha tenido tanta importancia histórica, cultural, social y ecológica, pues su origen se remonta al Paleolítico, cuando los cazadores nómadas seguían a las manadas de herbívoros salvajes desde los valles hasta las altas montañas, en sus migraciones para evitar la sequía del sur en verano y los fríos del norte en el invierno.

Alfonso X, el Sabio, concedió en 1273 los privilegios al Concejo de la Mesta de los Pastores para que pudieran moverse libremente con sus rebaños, respetando las cinco cosas vedadas: panes, viñas, huertas, dehesas y prados de guadaña. El tributo de cinco ovejas por millar, que debían pagar los pastores a la Corona al atravesar los Puertos Reales en su viaje de primavera, se convirtió en el ingreso más importante y regular del Reino de España, pues durante siglos transitaron anualmente por las cañadas de 3 a 5 millones de ovejas entre las montañas del norte y los valles del sur, modelando nuestros paisajes, conservando los pastizales y los bosques, difundiendo la cultura y la lengua y favoreciendo el comercio y el desarrollo industrial de gremios tan fundamentales como pañeros, carreteros y navieros, que hicieron famosa la lana merina española en todo el mundo.

Jesús Garzón

 

 

 
 
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